Homenaje a Susana Badaracco de Beveraggi

La muerte no es nada de nada

“La muerte no es nada de nada.
sólo me he retirado al cuarto de al lado. Yo soy yo, y tu eres tu. Lo que éramos el uno para el otro, eso somos todavía. llámame por mi viejo nombre habitual, háblame de la manera espontánea que siempre usaste. No hagas diferencia alguna en tu tono, no uses un estilo forzado de solemnidad o de pena. ríete como siempre nos reíamos de las pequeñas bromas que disfrutábamos juntos. Que mi nombre siga siendo la palabra cotidiana que siempre fue, que sea pronunciado sin esfuerzo, sin el más mínimo rastro de sombra. La vida significa todo lo que siempre significó. Es lo mismo que siempre fue, en una continuidad que no se interrumpe. ¿Por qué habría yo de estar fuera de tu recuerdo sólo por estar fuera de tu vista? te estoy esperando _es sólo un intervalo_ en algún lugar muy cercano, a la vuelta de la esquina”.

Henry Scott Holland
1847-1918
Canon of St. Pauls´s Catedra.


Este texto fue leído el domingo 15 de agosto cuando despedíamos a Susana en el Jardín de Paz de Luján. La tarde era tibia, como anticipo de la primavera. Se lo pedí prestado a China Etcheverry, ella lo había seleccionado cuando llegara el momento de partir. Susana y China se conocían mucho. Yo me atreví a leerlo para compartirlo con Susana, con Agustín, sus hijos, sus nietos y sus amigos.

Shylla Palma de Arraga
En memoria de Susana Badaracco de Beveraggi

Susana y Shylla Palma de Arraga en la presentación de las conclusiones Foro Ribera

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